Brujos de Chiloé

Los Brujos de Chiloé son personajes de la mitología de Chiloé (archipiélago del sur de Chile). Proceden de la atribución de poderes mágicos que se hacía en tiempos pasados a las personas reales, como son las que poseen conocimientos de medicina naturista; y posiblemente también a practicantes personajes existentes en la tradición y religión tradicional mapuche, como son la Machi y principalmente los Calcus, fusionandolos con las creencias de las brujas europeas.

Es una de las creencias mágicas que ha perdurado en el Archipiélago de Chiloé hasta el siglo XXI.

Origen
A la llegada de los españoles, Chiloé estaba habitado por chonos, cuncos y huilliches, todos ellos con diferentes creencia religiosas. Estos pueblos adoptaron el catolicismo traído por los conquistadores, pero no dejaron completamente de lado sus propios ritos.
Muchos de ellos y los conocimientos sobre los usos de las plantas como medicina o como veneno se mantuvieron en secreto por temor a ser acusados de brujería.
Quienes poseían estos conocimientos eran evitados e incluso temidos por sus vecinos que les atribuían grandes poderes y tratos con el Diablo. A veces, ellos mismos se atribuían estos poderes para sacar provecho de la situación. El año 1880, en el Juzgado de Ancud se condujo el “proceso a los brujos de Chiloé”, por orden del Intendente de Chiloé, en el que fueron llevadas a juicio decenas de personas que declararon pertenecer a una sociedad secreta llamada Recta Provincia, que trabajaba por encargo para dañar o curar a otras personas y administraba justicia. Muchos de estos “brujos” fueron encarcelados por su participación en asesinatos y otros delitos y luego se les liberó por no existir pruebas materiales de los hechos y por no poderse demostrar que si hubieran pertenenecido a una asociación de brujos habrían estado cometiendo un delito. Sin embargo, no se sabe con seguridad cuánto de las declaraciones efectuadas era real, pues es posible que hayan sido objeto de torturas para forzar las confesiones.
En el siglo XXI, la creencia en brujos continúa arraigada en Chiloé. Pero aparte de calificar como tales a quienes tienen conocimientos en medicina natural o creencias en la magia, el apelativo se usa como un recurso para menoscabar la reputación de las personas, sobre todo cuando son pobres, indígenas o ancianos.
Un hecho curioso es que cuando en la Escuela de Quicaví se organizó una consulta entre los niños para ponerle un nombre, ellos decidieron bautizarla “Aquelarre”.

Creencias
La creencia popular ha atribuido a los brujos de Chiloé una organización compleja, la ayuda de criaturas mágicas y numerosos poderes y debilidades.

La Recta Provincia
En la mitología, que mantiene puntos en común con la historia real de los brujos, la organización de la que forman parte se llama Recta Provincia y está dirigida por la Mayoría.
Sus orígenes se remontan a la Colonia, cuando el piloto José de Moraleda visitó Chiloé y desafió el poder de la machi Chilpilla en una competencia de magia. Ella lo derrotó dejando su barco en seco y él le obsequió un libro de magia, con el que se instruyeron posteriormente algunos indígenas y crearon esta sociedad.
Su jurisdicción se extiende por todo el Archipiélago y está a cargo de un Rey, que junto a otros subalternos forman un consejo gobernante o Mayoría. Existen siete Distritos o Repúblicas con nombres en clave tomados de lugares de España y de sus colonias: Buenos Aires (Achao), España (Queilen y sus alrededores), Lima (Quicaví), Perú (Caucahué), Salamanca (Rauco), Santiago (Tenaún) y Villarrica (Dalcahue).

La sede del Rey está en la Cueva de Quicaví o Casa Grande, en los alrededores de Quicaví, en la comuna de Quemchi. Según la tradición, la Cueva tiene su entrada en una quebrada y está vigilada por un ser deforme, el Invunche.
Allí se guarda el Libro, el Levisterio o Revisorio, un instrumento que utilizan para hacer diversos exámenes, y el Chayanco, usado para vigilar a todos los miembros de la comunidad de brujos. Esta cueva mediría aproximadamente 200 metros de largo por 3 de alto; y sería un sitio subterráneo que con muchas dependencias iluminado por antorchas y cántaros de aceite humano.

Poderes y Debilidades
A los brujos se les atribuyen muchos poderes y debilidades, derivados de su condición y de la ayuda de objetos mágicos. Los principales son la capacidad de volar, el poder transformarse en diversos animales, sobre todo perros negros, y la facultad de tirar males, es decir, hacer daño a distancia. Otros poderes provienen de su gran conocimiento de los usos de plantas y partes de diversos animales, así como el saber necesario para domesticar el Caballo marino y otros animales mitológicos, la capacidad de adormecer personas y de introducirse en las casas para lograr sus propósitos.
Sus debilidades incluyen el no poder probar la sal, el tener muy poca tolerancia al humo de canelo. Cabe también la posibilidad de descubrirlos por ciertos indicios, como su uso de bufandas o prendas de cuello alto durante todo el año para ocultar un tatuaje distintivo o la incapacidad de abandonar una casa cuando se sientan en una silla que contiene agujas en cruz.

Objetos mágicos
Todo brujo chilote cuenta con un “macuñ” (del mapudungun makuñ: “manto”) o “chaleco” hecho con la piel del pecho de un muerto. Esta prenda es la que les da la capacidad de volar. Por usar una prenda confeccionada con piel humana reciben el nombre despectivo de pelapechos y existen personas que hacen cortes en los cadáveres de sus familiares para evitar que sus cuerpos sean profanados. Colgada al pecho llevan una lámpara de aceite humano que despide una luz verdosa.
Diccionario del Léxico asociado a los brujos, con introducción y explicaciones históricas.
Por Manuel Romo.
Fuente:
wikipedia

Publicado en: en 26/04/2008 a las 3:45 am Comments (0)

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