Música Medieval

Recorriedo la historia, entre castillos y juglares…
Podríamos establecer que la Edad Media se comprende entre el hundimiento del Imperio Romano y el siglo XV. Período de larga duración en el que se enmarcan acontecimientos como la Caída de Constantinopla, la invención de la imprenta e incluso el descubrimiento de América.
Musicalmente hablando, la música medieval se corresponde con los comienzos del canto latino y terminaría con el final de la corriente musical llamada Ars Nova del siglo XIV. En esta época apareció el llamado Canto Gregoriano que fue la culminación del canto sin acompañamiento utilizado en las primitivas liturgias, influidas por la música profana de la época.
La Música Medieval está marcada por un carácter básicamente religioso y casi todos los trabajos realizados eran para la iglesia Católica. En cuanto a la Música profana, era difundida gracias a los juglares que fueron los únicos transmisores de esta música popular ya que estaban perseguidos por la iglesia por su vinculación con el paganismo romano. Junto con los juglares podemos hablar de los trovadores, surgidos de Francia, que también se ocupaban de la música popular pero en este caso componían y cantaban sus propias obras. Los Minnesäger fueron los equivalentes de los trovadores en Alemania. En España destacan un conjunto de melodías llamadas las Cantigas de Santa María que fueron recogidas por el Rey Alfonso X el Sabio.
Durante todo el período medieval tuvo más importancia la música religiosa a excepción del último período en el que cobraron gran importancia las llamadas “chansons” pertenecientes a la música profana y que eran compuestas a dos o tres voces siguiendo los avances logrados durante todo el período medieval.

Podemos decir que el padre del canto Gregoriano fue el Papa Gregorio I Magno al que le debe su nombre. Éste tipo de música estuvo presente sobre todo entre los siglos VII y IX durante los que tuvo mayor importancia que otras formas musicales surgidas en la época.
Ya a comienzos del siglo IX se comenzaron a buscar nuevas formas musicales y a la melodía sin acompañamiento se le añadió otra voz que intervenía en alguna de las partes del canto, a esta nueva forma de melodía se la llamó Organum. Éste fue el primer paso hacia la polifonía, que significa varias voces y que ha sido uno de los principales modos de composición de la música occidental. El organum finalmente hasta se llegó a escribir con tres y cuatro voces. El comienzo del Organum se ha atribuido a la Catedral de Notre-Dame y a la abadía de San Marcial donde se comenzó su composición y de las que luego se propagó al resto de Europa.
Debido a que el organum resultaba muy complicado se buscaron nuevas formas de notación musical en las que se empezaron a utilizar signos colocados sobre las sílabas del canto, éstos se llamaron Neumas y representaban las notas utilizadas actualmente. Además también como en la actualidad se utilizaban cuatro o cinco líneas paralelas para precisar la altura de las notas correspondiéndose con el actual pentagrama.
Este sistema se le atribuye a un monje benedictino llamado Guido d’Arezzo que además le puso nombre a las notas utilizadas en esta época medieval y se podría considerar el padre de la denominación actual de las notas musicales. Para ponerles nombre utilizó el himno de San Juan Bautista del que cogió la primera sílaba de cada frase. El himno era el siguiente:

Ut queant laxis
Resonare fibris
Mira tuorum
Famuli gestorum
Solve polluti
Labii reatum
Sancte Iohannes
Finalmente y como podemos comprobar en la actualidad, la nota Ut pasó a ser la llamada Do y Si fue tomada de las dos primeras palabras del final del himno. También se siguió manteniendo el sistema que tenían en países germánicos y anglosajones que consistía en referencias alfabéticas y que sería el siguiente:
A – La

B – Si

C – Do

D – Re

E – Mi

F - Fa

G – Sol

Aún con este sistema el problema que se presentaba era cómo representar la duración de las notas. Éste problema pudo resolverse a finales del Siglo XIII con el comienzo de la utilización del sistema moderno. Anteriormente la duración se basaba en modos rítmicos y con la utilización del sistema moderno a cada nota se le iban asignando diferentes valores más largos o más cortos.
Con el comienzo del siglo XIV surge el Ars Nova, un nuevo estilo que finaliza la época medieval; más complejo, más inventivo y sobre todo con una mayor utilización del ingenio, se llegaba a la plenitud de la polifonía. El mayor impulsor de esta nueva forma musical fue el obispo francés Philippe de Vitry que además introdujo la utilización de los compases que permitió una mayor libertad rítmica.
Durante este momento histórico también podemos destacar la aparición de la isorritmia que significa el mismo ritmo y con la que se pudieron desarrollar variadas y complejas tramas polifónicas. Se llegaron a cantar varios textos en un mismo tiempo en los que sobre una voz isorrítmica se superponía el cantus firmus, es decir una melodía fija enlazándola y superponiéndola con otras. Éste modelo de isorritmia fue muy utilizado en la composición de los llamados Motetes.
Además con el Ars Nova también se complicaron las estructuras utilizadas en la música de las misas donde se escribieron diferentes secciones polifónicas para todas las partes de las misas. Uno de los precursores fue Guillaume de Machaut pero nadie lo siguió hasta el siguiente siglo. Como hemos podido comprobar en el repaso a la música medieval se trató de un período muy fructífero en el que se construyeron muchas de las bases de la escritura de la música actual.

Publicado en: en 26/04/2008 a las 4:45 am Comments (2)

The URI to TrackBack this entry is: http://blog.soranji.cl/wp-trackback.php?p=108

RSS feed for comments on this post.

2 Comments Deja un comentario

  1. On 07/12/2008 at 11:52 pm ariana Said:

    esta muy buena la pagina..besoss

  2. On 16/10/2011 at 6:26 pm Anónimo Said:

    Hola,
    te felicito, creo que hiciste un muy buen trabajo, además de que el tema está bastante interesante y bien planteado.
    Felicidades!

Deja un comentario