Ophelia

La Heroína trágica por excelencia. El personaje de Shakespeare quitándose la vida fue retratado por algunos de los más insignes maestros del prerafaelismo, pero fue, sin duda la visión onírica y velada de John Everett Millais. “La infeliz y enigmática Ofelia shakespeariana, fuente inagotable de inspiración artística, literaria y filosófica, sedujo a Millais, quien forjó una reinterpretación pictórica realmente sobrecogedora. Si bien el tema central de la obra es el mito ofeliano, el melancólico escenario natural que lo enmarca es admirable. El entorno es frondoso y brillante en colorido, de suerte que no resulta opresivo a pesar de ser testigo de la tragedia”.
Ophelia
“Ophelia” es un cuadro de Millais que le escribió Shakespeare, dos siglos antes, en la que es su tragedia más profunda y admirada Hamlet, Príncipe de Dinamarca (1600-1602).
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Y dicen que cada vez que alguien toma un libro y lo lee, comienza una conversación entre lector y autor que es única y diferente en cada ocasión. Y muchos vieron, antes y después a Ofelia, pero solo Millais, guiado en sus pinceles por la mano del genial dramaturgo inglés, dibujo sobre el lienzo aquella que él quería que el mundo conociera, su Ofelia, reflejada en la pálida y bella pelirroja Elizabeth Siddal, muerta también al poco tiempo ,suicidándose con láudano. Y desde entonces no hay ya más que una, bello lirio que se deja llevar por la corriente extendiendo sus manos hacia el cielo, salvada su inocencia por amor, por el amor a Hamlet.
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“Donde hallaréis un sauce que crece a las orillas de ese arroyo, repitiendo en las ondas cristalinas la imagen de sus hojas pálidas. Allí se encaminó, ridículamente coronada de ranúnculos, ortigas, margaritas y luengas flores purpúreas, que entre los sencillos labradores se reconocen bajo una denominación grosera, y las modestas doncellas llaman, dedos de muerto. Llegada que fue, se quitó la guirnalda, y queriendo subir a suspenderla de los pendientes ramos; se troncha un vástago envidioso, y caen al torrente fatal, ella y todos sus adornos rústicos. Las ropas huecas y extendidas la llevaron un rato sobre las aguas, semejante a una sirena, y en tanto iba cantando pedazos de tonadas antiguas, como ignorante de su desgracia, o como criada y nacida en aquel elemento. Pero no era posible que así durarse por mucho espacio. Las vestiduras, pesadas ya con el agua que absorbían la arrebataron a la infeliz; interrumpiendo su canto dulcísimo, la muerte, llena de angustias.”
Gertrudis, madre de Hamlet, Acto IV, escena XXIV
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“Ophélia” es un poema que un dia, Millais pintó, para que el mundo conociera de la lección de amor contenida en su manos, llenas de palabras que no pronunció, en la tragedia más grande jamás escrita:
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“En las aguas profundas que acunan las estrellas,
blanca y cándida, Ofelia flota como un gran lirio,
flota tan lentamente, recostada en sus velos…
cuando tocan a muerte en el bosque lejano.
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Hace ya miles de años que la pálida Ofelia
pasa, fantasma blanco por el gran río negro;
más de mil años ya que su suave locura
murmura su tonada en el aire nocturno.
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El viento, cual corola, sus senos acaricia
y despliega, acunado, su velamen azul;
los sauces temblorosos lloran contra sus hombros
y por su frente en sueños, la espadaña se pliega.
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Los rizados nenúfares suspiran a su lado,
mientras ella despierta, en el dormido aliso,
un nido del que surge un mínimo temblor…
y un canto, en oros, cae del cielo misterioso.
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¡Oh tristísima Ofelia, bella como la nieve,
muerta cuando eras niña, llevada por el río!
Y es que los fríos vientos que caen de Noruega
te habían susurrado la adusta libertad.
——–
Y es que un arcano soplo, al blandir tu melena,
en tu mente traspuesta metió voces extrañas;
y es que tu corazón escuchaba el lamento
de la naturaleza-son de árboles y noches.
——–
Y es que la voz del mar, como inmenso jadeo
rompió tu corazón manso y tierno de niña;
y es que un día de abril, un bello infante pálido,
un loco misterioso, a tus pies se sentó.
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Cielo, Amor, Libertad: ¡qué sueño, oh pobre loca!
Te fundías en él como nieve en el fuego;
tus visiones, enormes, ahogaban tu palabra.
Y el terrible infinito espantó tu ojo azul.”
——–
Saludos
Sor.

fuente: http://www.lacoctelera.com

Publicado en: en 25/07/2008 a las 4:57 pm Comments (0)

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